sábado, 17 de julio de 2010

Vainilla

Espero a la esperanza. Besa al vacío y luego al azul materializándose. Lo que soy, perdido; lo que quiero, no conoce. Meses de agosto y yo. ¿Cómo era? Esperando la esperanza, espero el otoño. Colores tierra y naranja. Carne mía, no, pero mía. El olor a maduración y deseo lo que deseas, mientras, el tiempo, los sabores salados y el olor a tabaco. Especias como el clavo o como yo. ¿Qué eres? ¡Dime algo que llevarme a la boca! Hasta que no me desee, lo que ello quiera. ¿Entonces? Colores y sal.

jueves, 15 de julio de 2010

Cracas

Son tierras desprendidas de una sociedad continental. Sonidos del chocar de las semillas del guayabo contra las pieles secas de la calabaza. Faltarán horas para que amanezca, aunque sea tarde. El hibisco siempre puntual para abrirse y no será día hasta que el sol me susurre mi pequeñez, o serán las maracas. Terrenos pobres y las gentes agarradas a ellos, tienen miedo, no tienen más que un barco que se hunde. ¿Emigrar? ¿Para qué? Aún podemos respirar. ¡Mira los ritmos del ser! ¡Mira la nueva amante del amo! Parece que es involución, pero siempre hemos sido así, son ustedes los que cambian. Casitas blancas con puertas de colores, al fondo ropas viejas colgadas, los sostenes roidos, las bragas de las viejas del pueblo, camisetas de promoción con agujeros, todo ello a la vez tan grande, tan lleno. -¡Métase un vacilón!-gritan las pequeñas pulgas agitadas por notas, que se asemejan más a prostitutas llenas de sudor.
Las gentes se mezclan poco, tienen miedo de ser más de tres por relación, esas gentes me miran, otra vez, siempre hay alguien mirándome.
Chalanas en medio de la calle, les dan una capa de pintura, se ha de ocultar que son obsoletas, pero son bellas. La marea sube y entre eso y lo que se hunden las tierras, el agua me llega hasta las pantorrillas.
Tiempos de las cuatro estacas y esto es mío, pasaron. No hay que decir ya, que he sido vomitado por esas sombras dinámicas. ¿Dónde están los hombres? Semitravestidos, ellos matan a los que si lo hacen por convicción, matan en una rueca sin sentido e incluso, aquí tiene sentido social. ¿Cómo? Con botellas de cerveza isleña. Pero, ¿de qué está hecha esta sociedad? -¿Pero no lo sabes aún?- ¡Oye las maracas!
La amante del "Don" tiene un nuevo vestido y qué linda está, aunque el de su "Doña" es es más hermoso. Murmullos en una asociación decadente de casas, he de recordar que se les descorchan los muros. Muchos "sus" y las colecciones de mujeres se hacen cada vez más usuales. Si es que dónde no pasa nada, el día de hoy, ya es mañana, recordado antes de ayer. Gaviotas aturdidas por el brillo del oro, oro desgastado del que linternas intermitentes le indican a usted el camino del vicio.
Ahora los sistemas se desmoronan y no sé en quién confiar. ¿En esas amantes? Me siguen señalando e incluso se lo harían a usted por saber que lee esto, nunca se tiene que dar una segunda imagen más que la oficial. Islas que son vendidas por un puñado de coral a países extranjeros o vendidas por la ilusión de ser reconocidas.
Siempre es más fácil cayar.
-¡Silencio! No escucho la música-dijo la amante.
La maracas agitan el aire, el aire que aún nos queda, por lo menos, puedo respirar.

CRACK

Bala que parte en dos la existencia que no tengo. ¡Qué no tengo! Humedad que rebosa el caldero y el ocre de la pared. Fotografías de ti. Mátame para hacerme sentir lo que vivo desconozco. Su cara triste y las hojas secas. Árboles de la calle. Voces. Voces de aquellos. Voces de allí. La sangre es el nuevo color, uno color crujiente. Saludo que está inacabado y por empezar. Quiéreme como lo matillazos que fragmentan huesos. ¡CRACK! ¡CRACK! ¡CRACK! Emano color con el que pinto tu cara. Cae la última hoja. No conozco y lo sé, cristal partido. Ya tengo desayuno. Te espero, fotografía.

sábado, 10 de julio de 2010

Reflexions a l'estiu.

Las verdades de la noche, del infierno apagado por las aguas del día. ¿Está cristalina la bruma? Los pasos y los pasos en una acera granítica donde yacen los deshechos de la noche manca. Esa gaviota que tritura la carne de paloma, ya no sabrá otra cosa más que quererla.
¡Vosotros! Infames que os regodeáis en vuestra acción mortífera.
¡Miradme! Yo ya he muerto por el amor o por sus flujos. Velo de noche, te transparentas, pero no te disuelves; eres como los mendigos que limpian el suelo con sus lenguas de trapo.
¡Admirarme! Garganta putrefacta llena de bulbos de pus, rebosante de palabras corruptas. Individuos, que no personas, "opiados" por la droga crepuscular, recubiertos de moscas, mascando ojos secos, deseando lo perpetuo.
No tiene sentido, absurdo al parecer. ¿Quieres aquello que no has visto? Tú solo eres hijo de lo efímero de la noche.